Historia

Viernes 13 de octubre de 2.000, A.M

Ajetreado en materializar un creativo proyecto para el oasis de Chiu Chiu y paradojalmente.- viviendo su año sabático, la providencia le hizo pasar frente al imponente y sólido edificio de calle Matta 3.221, donde funcionaron hasta hace más de una década dos escuelas municipalizadas y, antes, otra escuela técnica e internado femenino, administrados esa vez por la propia Congregaciónde la Providencia.

A cargo de una cuidadora, el edifico mostraba la triste imagen de casi una década de desuso y efectos del tiempo. Indaga de inmediato la factibilidad de utilizar el inmueble, avizorando de paso la titánica y fascinante tarea de volverle a dar vida.

Rápidas consultas lo llevan a cruzar la calle hasta la Casa de la Congregación, donde se le indica que el trámite debe seguir ante la Casa Provincial , en Santiago, y que ya decenas de empresas y particulares habían declarado su interés por el lugar, para otros fines, ajenos a colegio y católico.

Con singular claridad, usa las restantes horas de esa tarde para hacer fluir en el papel el proyecto, destinado a aportar y sobresalir en la educación local, inquietud especialmente forjada en su trabajo como Rector de un Instituto Profesional y de sus años de académico universitario.

Mismo viernes, 18 horas 

Remite el fax con la propuesta, dirigida a la Superiora de la Congregación en Chile, Hermana Marta Alvear y luego , a esperar la respuesta.

Hasta ese viernes quedaban solamente dos semanas del plazo ministerial para presentar nuevos proyectos de Colegio, que incluye un sinnúmero de tareas efectivamente cumplidas, como son contar con el inmueble, los planes y programas, nómina del personal académico y administrativo, reglamento interno, mobiliario de aula y administrativo, y las respectivas aprobaciones de obras y planos desde la Dirección de Obras de la Municipalidad, del Servicio de Salud, de las empresas de agua potable y de electricidad, junto a la supervisión de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles. Todo eso para dos semanas.

Lunes 16 de octubre de 2.000, 11.00 horas.

Expectante por saber cuándo se analizaría su solicitud y cuándo podría recibir una respuesta, terminaba trámites bancarios cuando contestó una llamada telefónica por celular: era la Superiora de la Congregación en Chile.

Tomó aire y escuchó a la Hermana Marta decir que había recibido el fax, que se había analizado la solicitud y que, además, había hecho la consulta a Monseñor Patricio Infante, Arzobispo de Antofagasta, Pastor mencionado en la presentación por nuestro interés de catolicidad y por el conocimiento que tiene de nuestro trabajo universitario. En ese fin de semana –14 y 15 de octubre- no se le había alcanzado a comentar de este proyecto.

Monseñor Infante, dio esa mañana su venia a la iniciativa y, por lo tanto, con ese respaldo, la Congregación se sumaba a la aprobación.

Nacía en ese instante el Colegio Providencia.

Al terminar de escuchar esa positiva respuesta, fue obligado contener la emoción y retomar para recibir una especial fuerza divina, un estremecimiento que renovó el espíritu del gestor del Proyecto, momentos sublimes de luz, luego de los cuales el instinto le hizo llamar a su familia, para informar el acontecimiento y desafío.

Octubre, noviembre, diciembre 2000, enero, febrero y marzo 2001.

La ayuda de Dios providente no se hizo esperar. Organizando todas las innumerables tareas que implica poner en marcha un Colegio y el escaso tiempo, dos semanas, el Ministerio de Educación otorgó un plazo extraordinario de tres meses para la realización de los trámites y obras correspondientes, período tras el cual se vería la aprobación o no del proyecto. La tarea supuso una vorágine de actividades simultáneas, tendientes a cumplir honesta y rápidamente con las obras para habilitar el edificio y preparar efectivamente el material de respaldo que exigen las normas.

Sin posibilidad de descanso, se llevó a cabo la tarea y fue como entonces, logramos convertir ese sueño en algo concreto, nuestro querido Colegio Providencia. Ahora sólo nos queda seguir creciendo para transformarnos en un ejemplo, para la comunidad y entregarle los futuros profesionales.